La señora Sandra Patricia Copete es concejal del municipio de Nuquí y durante el año 2025 fue presidenta del Concejo Municipal. De manera reiterada ha manifestado que su labor está enfocada en la defensa de los derechos de las mujeres y del pueblo nuquiseño.

Como mujer, no puedo dejar de expresar la tristeza y preocupación que generan las contradicciones evidentes entre ese discurso y hechos que han sido comentados y observados por la comunidad.

Resulta incoherente hablar de defensa de las mujeres cuando, según situaciones conocidas en el municipio, varias mujeres han terminado excluidas, señaladas o desacreditadas por no alinearse con determinadas posturas personales o políticas.

Un ejemplo que genera interrogantes es la creación de un grupo de mujeres que pudo haber sido un proyecto exitoso para Nuquí. Hoy surge una pregunta válida para la comunidad:

¿por qué ninguna de las mujeres que iniciaron ese grupo continúa allí?

También llaman la atención los casos de las secretarias que trabajaron durante el año 2025 con la presidencia del Concejo Municipal:

El caso de Luz Mary Salas, quien inicialmente fue presentada públicamente como una secretaria eficiente y comprometida. Sin embargo, tras su renuncia, se empezó a hablar negativamente de su trabajo, incluso con señalamientos graves que contrastan con los elogios que antes se le hacían.

La comunidad se pregunta: ¿cómo una persona pasa de ser excelente trabajadora a ser desacreditada solo después de retirarse?

El caso de Niyired, la última secretaria, quien también renunció de manera repentina. Desde entonces han circulado versiones sobre malos tratos laborales y sobre presuntos incumplimientos en el pago de su seguridad social durante su periodo de trabajo.

Esto lleva a otra pregunta legítima: ¿es esta la forma de garantizar los derechos laborales y humanos de las mujeres?

A todo esto se suma el discurso frente al alcalde municipal. A la comunidad se le ha querido hacer creer que existe una postura de oposición en defensa de los derechos del pueblo; sin embargo, muchos ciudadanos perciben que en realidad se trata de un conflicto político entre la señora Sandra Patricia Copete, su grupo político y el alcalde, donde priman intereses personales y económicos antes que el bienestar colectivo. Todos sabes de que bando político es Tocallito y todos sabemos que Artenio solo pelea por sus intereses, se Noja por las fiestas que se hacen pero si la alcaldía le estuviera conprando el trago a él estaría contento.

Por ello, la pregunta para el pueblo nuquiseño es clara y necesaria:

¿Defiende realmente esta mujer los derechos de las mujeres y del pueblo, o se están utilizando estos discursos con fines políticos y personales?

Este pronunciamiento no busca atacar, sino invitar a la reflexión, a la coherencia y al análisis crítico de lo que ocurre en nuestro municipio.

Hay que ponerle un poco de lógica, mi gente.